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La summa causa andina y el estoicismo mediterráneo coinciden en una agroecología basada en comunidades más solidarias, más apegadas a la tierra y más armónicas

Franco Llobera es un prestigioso especialista español en el ámbito de la agroecología y las monedas complementarias. Impulsa la Red de Municipios Agroecológicos llamada Terrae. Recientemente visitó Ecuador para impartir conferencias. Como otros extranjeros que visitan el país, tiene un gran interés por conocer los principios del Buen Vivir. Tras regresar a Europa nos compartió una reflexión sobre las conexiones entre los saberes ancestrales andinos y mediterráneos y la relación de ambos con la agroecología y lo reproducimos a continuación.

“Lo primero que como mediterráneo y latino puedo aportar es que, como a tantos otros europeos y americanos del norte, el concepto y la filosofía del Buen Vivir que se está aplicando como base del derecho público en Ecuador nos ha subyugado. Con la Constitución de 2008, Ecuador ha realizado lo que podríamos considerar como una notabilísima contribución al futuro de los derechos humanos, de la tierra y del constitucionalismo. Somos conscientes de las dificultades de construir una política desde un objetivo filosófico, pero creo que esto es indispensable ante los retos que tiene la civilización occidental plenamente globalizada y en grave riesgo sistémico. Como mediterráneo, me sorprende especialmente que el Sumak Kawsay andino suena de modo muy similar al termino latino summa causa, entendido como causa o motivo sumo, el máximo motivo o sentido de vida. Llama la atención esta sincronicidad entre la expresión kichwa y la latina, especialmente cuando las causas filológicas de esta convergencia fonética son imposibles y, precisamente por ello, la convergencia de significados y fonética resulta más sorprendente: la causa máxima (summa causa) de la existencia es el Buen Vivir (Sumak Kawsay).

Tenemos que reconocer que el Buen Vivir no es solo un principio de las civilizaciones andinas o amerindias que lo acogen como cuerpo del nuevo derecho constitucional, vinculado a los derechos de la tierra (Pachamama). El Buen Vivir es un principio universal que se descubre en cualquier cultura indígena, y en la filosofía moral de las principales y más duraderas civilizaciones de la historia de la humanidad. Está presente en el Tao o en el confucionismo de la China anterior a nuestra era, o en el hinduismo y budismo tántrico (frente al más trascendentalista de la no dualidad, tan en boga en estos tiempos). El ‘arte de vivir’ es el objetivo explícito de las filosofías helenísticas, las que dominan el pensamiento del mundo griego y romano entre los siglos III a.C. y II d.C. Me interesa especialmente apuntar la relación de este Buen Vivir con la agricultura y, en concreto y necesariamente, con la agroecología, que actúa como la más respetuosa y bondadosa de las formas de producir, cocinar y consumir alimentos.

Convergencias en la agroecología

El concepto de Buen Vivir está impregnado y esencialmente compenetrado con los modernos objetivos de la agroecología y la sencillez de vida. Este es un modo de vida en el que se participa en la producción de alimentos, en el que se cierran los ciclos de la materia orgánica alimentando a la tierra que nos alimenta, sin productos de síntesis bioacumulables, contaminantes o disruptores, en el que se promueve la venta directa del productor al consumidor, en el pequeño comercio local o en los mercadillos. Veinte años después de los primeros artículos sobre agroecología, se ha construido una vanguardia mundial en torno a la soberanía alimentaria, la vía campesina y el ecologismo; los alimentos de calidad, una vida de calidad relacionada con la conservación de la naturaleza y la biodiversidad, mucho más eficiente energéticamente y más justa en lo social.

La agroecología es una forma de producir alimentos más relocalizada, que aprovecha los ciclos y recursos de la propia naturaleza, utiliza de modo muy eficiente la materia orgánica y se centra en el cuidado de la vida y de la biodiversidad del suelo. El enfoque agroecológico incluye, además, una cierta desmercantilización o relocalización de producciones.

La agroecología reduce la compra o la venta, reduce los canales convencionales, a los intermediarios y grandes compañías, reduce la dependencia de fertilizantes, de semillas o de otros productos dependientes de la gran distribución alimentaria; en cambio, recurre a la transformación, al mercado local y en gran medida al artesanal. La agroecología es una tendencia cultural y una línea de trabajo para hacer la transición a otra manera de producir y consumir los alimentos -mejor vivir-. En este sentido, la agroecología es el estandarte -bandera planetaria de una nueva forma de ciudadanía- que privilegia el Buen Vivir. Por otro lado, y más allá de patrias concretas, tiende a acogerse a una identidad local o comunitaria, de proximidad, a una matria pequeña, enlazada con una matria única planetaria.

Así, se propone construir comunidades más solidarias, más apegadas a la tierra y más armónicas, emancipando a las comunidades del modelo de las grandes firmas, de los productos globalizados y de las grandes inversiones o compañías. Es la agricultura de lo pequeño y lo tradicional que dialoga con las ciencias sociales y ecológicas, con el objetivo de alcanzar la sostenibilidad, una mayor calidad de vida y un sentido de comunidad.

Así pues, la summa causa converge con los objetivos de la agroecología y apunta a una forma de vida sencilla y buena, que en términos de la filosofía universal se puede formular desde las culturas indígenas, pero también como una suerte de ecologismo o neo-eco-estoicismo. Una de las cosas más concretas y convergentes de la summa causa andina y del estoicismo mediterráneo es vivir una vida sin ambiciones y sin grandes necesidades, relacionada con un contacto con la naturaleza, con alimentos producidos en la propia tierra, por nuestras manos o las de nuestros vecinos, cocinadas con lentitud y armonía, como se venía haciendo tradicionalmente; comer poco y de calidad, productos frescos recogidos el mismo día de su ingesta, sea en la chacra americana o en el hortus mediterráneo”.

Por Franco Llobera
Fuente:
http://www.eltelegrafo.com.ec
http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/buen-vivir/37/dialogo-andino-mediterraneo-en-torno-a-la-causa-del-buen-vivir
Fecha: 4/9/2016

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