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En una nota reciente informábamos acerca de cómo la cerámica aguaruna era designada patrimonio cultural. Ahora desentrañamos las claves en la elaboración de este arte cosmovisional.

La recolección

Comprende el acopio de la arcilla o dúwe en lengua awajún (aguaruna). Antes de la extracción, el yacimiento es liberado de hojas y piedras. La arcilla extraída es envuelta en hojas y trasladada en una canasta. La naturaleza también suministra la corteza de distintos árboles para la preparación de ceniza que se agregará a la pasta cerámica y que actúa como fundente, permitiendo la cocción a altas temperaturas.

Algunos otros insumos que se recogen son las hojas de diversas plantas –yuca, cocona, entre otras- que se frotan en el interior de las vasijas para impermeabilizar la superficie o los látex de distintos árboles que sirven también para sellarlas y evitar la porosidad o para dibujar diseños sobre las mismas en una mezcla con vegetales, ceniza o arcilla seca.

Finalmente, se recogen frutos –como el achiote-, madera para producir carbón y arcillas de colores que se utilizan –en mezcla con algunos aditamentos- para elaborar las pinturas de colores negros, ocres y cremas que caracterizan a las vasijas awajún.

Transformación

El proceso de transformación se inicia con la preparación del dúwe o arcilla. En el proceso de amasado, la arcilla es mezclada con distintos tipos de yuku, cenizas que dan lugar a diversas pastas cerámicas. Con la pasta cerámica lista, las artesanas proyectan las piezas a elaborar. Para el modelado de las piezas, las mujeres se sientan sobre un asiento bajo o en el suelo, de tal forma que la posición del cuerpo permita que los muslos y el estómago sostengan el tátag (tabla sobre la cual se coloca la pasta) para que las manos queden libres para el trabajo de la arcilla.

Primero desarrollan la base redonda o apújkamu, luego se forman pequeños cordones de arcilla llamados nanét que son acoplados sobre el borde de la base, uno sobre otro, hasta lograr la altura y la forma deseadas. Después, con la ayuda del kúiship (instrumento para modelar las paredes de las piezas), las ceramistas unen entre sí los nanét; alisando tanto el interior como el exterior de la pieza.

Para ello, las artesanas se ayudan con la saliva, llamada usúk que, además de lubricar y facilitar el modelado, es considerada un ingrediente que aumenta la calidad de las vasijas, tanto en acabado como en durabilidad. En la costumbre awajún, utilizar usúk es un medio para transferir capacidades.

Secado y cocción

Una vez que se ha dado forma a la pieza, se inicia la etapa de secado que se desarrolla en dos momentos. En primer lugar, las vasijas se dejan al sol y luego se colocan en una canasta que se suspende sobre una hoguera por varias semanas, hasta que penetre bien el calor. Esta técnica se llama uyuwámi en awajún.

El siguiente paso es la cocción que se hace sobre fuego y en un lugar abierto. Las artesanas colocan tres o cuatro palos medianos de leña dura, en forma de estrella, dejando en el centro un espacio para la leña seca, la cual también es empleada para tapar las piezas y así proporcionarles mayor calor. En ocasiones se realiza una segunda cocción.

El tiempo de cocción depende de la cantidad de cerámica que se coloque, durando usualmente entre una y dos horas, o hasta que se consuma la leña. El éxito en la cocción depende del respeto mostrado hacia Núgkui, a quien no le gusta que miren las piezas durante el proceso ni que se envidie la cerámica ajena. Es por ello que las ceramistas evitan que personas ajenas se acerquen a mirar la cocción de su producción.

Caracterización

El proceso de caracterización es fundamental en la tradición awajún, según la cual todas las vasijas tienen niimé, atributo que se refiere al aspecto, color y carácter de cada pieza.

El fruto del achiote es el insumo que tradicionalmente se ha usado para los rojos de la cerámica awajún, mientras que el negro se obtiene del carbón y los ocres de las tierras de colores. La técnica del dibujo con barbotinas, tierras de colores, se desarrolló hace un poco más de diez años en un taller en el río Cenepa, y ha reemplazado el uso del achiote que suele ser más difícil de fijar.

Chachamamu

El nombre para los dibujos en la cerámica awajún es chachamamu, que significa “cualquier pintado que tenga”. Dibujar chachamamu es una forma de personalizar las vasijas, dotándolas de señales que mantienen el vínculo con las ceramistas que las produjeron. Cada mujer dibuja un chachamamu especial para su esposo o sus hijos adultos. Es muy importante que las vasijas para masato cuenten con chachamamu, sobre todo en acontecimientos sociales.

Originalmente solo se pintaban en vasijas usadas por personas importantes, denominadas wáimaku, quienes a medida que iban bebiendo el masato, descubrían el dibujo en el interior de sus recipientes. Se dice que los jóvenes que no hayan tenido una visión propia sobre su vida, mueren si es que llegan a beber de ahí.

Cada chachamamu tiene uno o varios nombres. Estos pueden variar según la ceramista que los realiza. Además, pueden combinarse varios diseños en una pieza. Generalmente, consisten en formas geométricas estilizadas asociadas a elementos de la naturaleza como cerros, estrellas, peces, partes de animales, plantas, hojas, entre otros.

La alfarería awajún es una forma de mantener un vínculo con el dékamu (conocimiento profundo sobre la selva) entre generaciones de mujeres. Las ceramistas comparten su arte dentro de las redes familiares, pero, al mismo tiempo, también mantienen secretos y transmiten ciertos conocimientos solamente para las personas que les son más cercanas. Las ceramistas intercambian conocimientos al encontrarse, reproduciendo así aspectos de la alfarería de otras colectividades. Estos intercambios de conocimientos en la sociedad promueven el desarrollo y la vigencia de la alfarería awajún.

Las piezas más características de la producción alfarera awajún son las siguientes:
pinig, pocillo redondo para beber;
yukún, pieza en forma de copa, para beber guayusa;
ichinak, olla para cocinar;
amámuk, vasija con cuerpo de aros progresivos, para contener masato.
Se trata de piezas que destacan por su sencillez formal y el refinamiento de sus diseños y de sus acabados.

Fuentes:
Andina
http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-declaran-patrimonio-cultural-de-nacion-a-los-saberes-awajun-sobre-ceramica-652034.aspx
ElOrejiverde
Fecha: 7/4/2017

Glosario:
Núgkui: La Madre de la Tierra. A ella se le adjudica la enseñanza de todos los conocimientos de las alfareras. Ellas le deben respeto a esta deidad, no solo por reverencia, sino porque serían castigadas con una mala producción.
Masato: Bebida ancestral y ceremonial fermentada a base de yuca y agua. Es la manera de preparación que prevalece entre las comunidades indígenas de la amazonia del Perú.

Los awajún ó aguaruna
Según la Base de Datos de Pueblos Indígenas u Originarios del Ministerio de Cultura, el pueblo awajún ó aguaruna, es el segundo más numeroso de la Amazonía peruana. Su lengua es la más hablada entre las cuatro que pertenecen a la familia lingüística Jíbaro. Su fuerte presencia política y organizativa se evidencia desde fines de la década del setenta con la creación de organizaciones como el Consejo Aguaruna y Huambisa (CAH).
Los awajún viven principalmente en el Depto. de Amazonas, y en menor medida en los Deptos de Loreto, Cajamarca y San Martín. Son unas 83.732 personas.

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