EL TIEMPO Buenos Aires

Parcialmente nublado

T22°
Parcialmente nublado

Min: 16°C    Max: 23°C

suscribirse
Recibir resumen períodico
de las noticias y artículos
más destacados del diario.

También llamado Pablucha o Ukumare, el Ukuku es un personaje legendario, hijo de una mujer y un oso, que se comunica con la divinidad sin olvidar su relación con los glaciares de altura, origen del agua que da vida a las comunidades. Al sur del Cuzco, en Perú, baila sin descanso en la fiesta del Señor de Quyllurit´i

-“¿Qué es la fiesta del Señor de Quyllurit´i?”, preguntamos.
La pregunta está dirigida al artista plástico Miguel Araoz Cartagena, autor de los cuadros que, en el Museo del Qorincancha, en Cuzco, ilustran la concepción inka de la Vía Láctea y de los ceques o líneas que unían imaginariamente los santuarios del Tawantinsuyu. Además, vestido con su traje de Ukuku, baila durante cuatro días en la fiesta del Señor de Quyllurit´i, para, finalmente, amanecer de rodillas ante Tayta Inti en la ceremonia de Inti Alabado, a más de 5.000 m de altura.

“Es un espacio muy fuerte donde la fe se vive intensamente y en distintas manifestaciones”, responde el entrevistado, tratando de sintetizar la experiencia, de la que participan cerca de cien mil peregrinos en el valle de Sinaqara, al pie del glaciar Qolquepunku, a 4.600 m de altura.

Días antes de Corpus Christi, con la luna llena, los peregrinos y comparsas de bailarines con coloridos trajes según sus comunidades de origen, bajan de sus vehículos en la ruta asfaltada y comienzan un ascenso pausado y festivo, con escalas en adoratorios (cruces) y apachetas (túmulosde piedras), hasta llegar al santuario del Señor de Qouyllurit´ia 8 km de distancia.

Dice la tradición indígena el sitio fue un observatorio astronómico inkaico y lugar de rituales cuando la reaparición de las Pléyades en el cielo marcaba el retorno, luego del solsticio de invierno, de los tiempos de producción y abundancia.

La tradición cristiana, en cambio, habla dela revelación, en el siglo XVIII, del niño Jesús a un pastorcito llamado Mariano Maita. Cuando el obispo de Cuzco quiso verificar el hecho, Jesús, con el nombre de Manuel, lo recibió en la nieve vestido de blanco y rodeado de una luz brillante para luego, cuando el prelado pretendió tocarlo, transformarse en un arbusto típico de la zona, el tayanka, con un Cristo crucificado pendiendo de su tronco. Actualmente se venera una réplica de esta cruz en el pueblo de Tayancaniy es traída cada año hasta Qulluyrit´i para, luego de la fiesta, ser devuelta a su santuario en lo más arduo del peregrinaje.

Tras su muerte súbita, Mariano fue enterrado bajo la roca donde su amigo Manuel apareció por última vez. La devoción por el sitio motivó la construcción de una capilla alrededor de la piedra, donde se pintó la imagen de Cristo crucificado.Es el santuario del Señor de Quyllurit´i.

En quechua, Quyllur significa estrella, y Rit´i nieve. Y la misión última de los Ukukus, dice la creencia, es encontrar la mítica Estrella de las Nieves, enterrada en el corazón de la montaña, a 6.362 metros de altura.

-“¿Quiénes son los ukukus?”
-“Tradicionalmente, en Quyllurit´i se reúnen dos “naciones” indígenas, una de Paucartambo, quechua, y la otra de Quispicanchi, aymara. Traen cientos de comunidades con comparsas de bailarines con sus atuendos y danzas distintivas. Están los Chunchus, de la selva amazónica; los QhapaqQulla, aymaras con máscaras y pieles de llama; los Machula, jorobados, con abrigo largo y bastón. Y también los Ukukus o Pabluchas…”

En la leyenda, el ukuku, único oso existente en Sudamérica, se une a una mujer que da a luz un ser de fuerza extraordinaria, quien, luego de mucho sufrimiento, se relaciona con la divinidad y recibe el encargo de, anualmente, traer a su comunidad un bloque de hielo glaciar para asegurar los cultivos, la supervivencia de la gente y la sanación de los enfermos. Durante la fiesta de Quyllurit´i, los Ukukus lucen máscaras tejidas, casi siempre blancas, trajes con flecos de lana, simulando la piel del oso, y largos látigos cruzando el pecho. Hablan con voz aflautada, bailan alegremente,ayudan a mantener el orden y asistir a los peregrinos.

-“¿Cuál es el rol de los Ukukus?”
-“El de bailarín. Se sale de la comunidad bailando y se sube de igual forma, bailándole a la montaña, a los apus (espíritus protectores), en el saludo a las cruces, a las apachetas y al señor de Quyllurt´i en el santuario. Mientras subes diría que no es bailar, es caminar con una música que replica el latido del corazón. Es un ritmo natural que facilita la marcha. En la danza se hace más intenso, especialmente en algunas las de peleas rituales con látigos… Antes teníamos la total responsabilidad de mantener el orden, especialmente en lo referido al alcohol, que está prohibido, o de traer bloques de hielo del glaciar, lo que ya se hace menos a causa del calentamiento global…”

-“¿Entonces con el baile termina la participación en la fiesta?”
-“No, el baile es solo la forma en que se realiza la misión, que no termina el segundo día cuando la mayoría de los peregrinos regresa a sus comunidades. Al día siguiente se llevan cruces a diferentes apus bajo la responsabilidad de cada una de las “naciones” peregrinas y se las baja a medianoche, por la nieve, en una procesión a la luz de las velas. En la mañana, y luego de la misa de bendición, las comparsas se salen a la parte más difícil del ritual”

-“¿De qué se trata?”
-“De caminar 24 horas por la alta montaña, siempre bailando, para devolver al Señor de Tayancani y a la virgen Dolorosa a su santuario, en el poblado de Tayancani”.

Esta procesión sale de Quyllorit´i a mediodía para llegar a la comunidad de Yana Cancha al son de los pututus. La imagen del Señor de Tayancani, es llevada de manera muy respetuosa y ritual, especialmente cuando los Ukukus y sus compañeros danzantes se organizan en dos columnas enfrentadas, cada una en la falda de una loma, y avanzan entrecruzándose a la carrera en la hondonada que los separa para trepar en la loma opuesta y volver a bajar entrecruzándose nuevamente hasta llegar al poblado.

“Es muy bonito –comenta Miguel- Es como una trenza de ADN en movimiento”.Con la salida de la luna se reinicia el viaje en su etapa más riesgosa. A pesar de que el frío es muy intenso y el oxígeno escasea, el principal peligro es la “presencia” de los “kukuchis”, almas condenadas que vagan por las nieves con aspecto de monjes que asustan y dañan a los peregrinos. Pero los Ukukus no solo deben ayudar aahuyentar a estos seres maléficos, sino a sobrellevar el agotamiento en medio de la noche y el viento helado que reina en las alturas.
Tras horas en el sendero, los caminantes llegan al punto más alto y solitario, el Intilloqsina, y para cuando el cielo comienza a clarear, alrededor de las 6, Ukukus y danzarines forman una hilera de más de un kilómetro de largo, en el borde de la montaña, esperando el amanecer.

Al despuntar el sol tras la montaña y a medida que sus rayos van tocando, uno a uno, a los peregrinos, éstos van cayendo de rodillas, en adoración… Es la ceremonia de Inti Alabado, la culminación de la peregrinación y el momento en que el Señor de Quyllurit´i, y Tayta Inti se hacen uno.

-“¿Qué te deja esta experiencia como Ukuku?”
-“Algo único. Solo el vestirte con ese traje peludo de lana, es como calzarte una armadura. Te abre a experiencias inimaginables, como lo que se siente al caminar sobre el hielo en medio de la noche, a la luz de una vela y compartir charlas, cuentos y experiencias con tu grupo alrededor de un fuego con las estrellas al alcance de la mano. O cuando el cansancio y el frío aprietan, sentarte con ellos un rato, espalda con espalda para mantener el calor a la luz de la luna llena. Llega un momento en que pasa algo, en que con toda naturalidad todo es posible. Eres feliz con tu traje y con lo que estás viviendo. Y con toda naturalidad encuentras un peregrino, con una cruz en el pecho, hablándole a la oscuridad. Y te das cuenta que está hablando de tú a tú, cara a cara, con el apu. Y algo revelador: la consciencia de que no fue el cristianismo el que asimiló a la religiosidad andina, sino que, en realidad, hubo una traducción de las creencias de los españoles a la espiritualidad de los Andes”.

Por María Ester Nostro
Fuentes: Entrevista personal a Miguel Araoz Cartagena
https://www.cuscomania.com/blog/cultura/solemne-festividad-y-pregrinacion...https://larepublica.pe/en-portada/1269178-peregrinaje-encuentro-diosers-inca-catolico
Fecha: 7/12/2018

El Orejiverde es un proyecto apoyado por Fundación Felix de Azara Fundación de Historia Natural Félix de Azara, con el auspicio de:

Del nuevo extremo Grupo Editorial
Lof Vicente Catrunau Pincén
Universidad Nacional de Tres de Febrero

y los auspicios institucionales de

UNGRAL
PAZ Y JUSTICIA
TEFROS
RELATOS DEL VIENTO
CCAIA
Takiwasi
Genocidio
Pressenza
Universidad Popular Originaria
Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social
Grupo Documenta
Ministerio de Educación
Grupo Inernacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas
Servicios en Comunicación Intercultural
BLIBLIOTECAS RURALES DE CAJAMARCA
Logo del Movimiento en Defensa de la Pacha
 ProArHEP del Departamenro de Ciencia Sociales de la Universidad Nacional de Lujan
 Universidad Nacional de Lujan
Tigre Municipio
PCCA
BIOANDINA ARGENTINA
MUSEO ETNOGRAFICO
RADIO YANDE
INAI

2015. El Orejiverde. Idea y Dirección General CARLOS R. MARTINEZ SARASOLA. Domicilio legal: Jorge Newbery 1873, 3ro B (1426) CABA.
Número de Registro de Propiedad Intelectual 5244912. - Website realizado por arazifranzoni