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El pasado domingo compartimos la reunión mensual de esta comunidad que desde hace casi veinte años comenzó un inédito camino de reconstrucción

La reunión se realizó esta vez en Hurlingham, Pcia de Buenos Buenos Aires, en la casa de uno de los miembros de la comunidad. No importó la lluvia y el frio de ese día desapacible. Llegaron como siempre desde distintos lugares, algunos muy distantes: Capital Federal, Gran Buenos Aires Norte, Gran Buenos Aires Sur, La Plata, Olavarría, El Calafate (Santa Cruz).

Una historia singular

Sucede que esta es una comunidad sin territorio, cuando se apropiaron de el las avanzadas del Ejército argentino en noviembre de 1878, a orillas de la laguna de Malal Có, a unos veinte km al norte de Santa Rosa en la actual provincia de La Pampa. A partir de ese momento el cacique Vicente Catrunao Pincén fue trasladado prisionero a la Isla-Campo de concentración de Martin García junto a lo mejor de sus guerreros sobrevivientes mientras el resto de las familias eran dispersadas por todo el territorio nacional.

Desde hace casi dos décadas Luis Eduardo Pincén, tataranieto de aquel lonko que fue uno de los irreductibles de las pampas en la defensa de sus campos y su tribu, se abocó a la tarea de reconstruir aquella comunidad perdida, debiendo asumir, por la realidad en que sus miembros sobrevivientes se encontraban, un camino no convencional.

El reencuentro con la espiritualidad

Mientras emprendía la gran tarea de ir reencontrando a los familiares dispersos, a Luis y a alguno de sus compañeros de ruta les fue apareciendo que la vía espiritual era un eje principal en el proceso de reconstrucción de la comunidad.

Desde el año 2000, Luis Pincén y un número creciente de familiares y allegados participan de dos ceremonias del Nguillatún en sendas comunidades mapuches del Neuquén. En ellas reaprenden todo lo relativo a la cosmovisión y la espiritualidad que perdieron en ocasión del ataque militar de 1878. Allí perdieron no solo el territorio, sino todo el bagaje espiritual que era en aquellas comunidades originarias una base de sustentación fundamental para el desarrollo de la vida.

A partir de la participación en estas ceremonias, el revitalizado lof Vicente Catrunao Pincén de nuestros días no solo encontró la centralidad de su camino sino el sentido de esta reconstrucción, un propósito de largo aliento que trasciende largamente a los actuales miembros de la comunidad. Ellos lo saben y esa consciencia es parte del compromiso con que han encarado este gran reencuentro colectivo.

La reunión

El lof está presidido por el lonko Luis Eduardo Pincén, a quien acompañan un inal lonko, Eduardo Javier Pincén, un Consejo de la Comunidad integrado por el cacique y cuatro miembros más, un cuerpo actual de diez werkenes (voceros) y un total aproximado que supera el centenar de miembros asentados en unas quince localidades de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Neuquén y Santa Cruz, y la Capital Federal.

Esta vez eran veintidós asistentes: el lonko, el inal lonko, cinco werkenes y los restantes miembros del lof. Estas reuniones son mensuales, generalmente en San Miguel o Hurlingham, adonde residen una buena parte de los miembros y en Capital Federal; una vez al año los encuentros se llevan a cabo en las sedes de Olavarría, Tandil y General Pico (La Pampa).

El protocolo de cada reunión indica que se coloca el retrato del cacique Vicente Catrunao, una de las cinco únicas fotografías que se tienen de él cuando fuera trasladado prisionero a Buenos Aires inmediatamente después de su captura. La imagen del lonko preside desde siempre las reuniones.

En muchos de los encuentros suele fumarse la pipa comunitaria que ha sido especialmente hecha por madereros mapuches, ritual que tiene por objetivo reintroducir algunas de las costumbres tradicionales olvidadas, en este caso el uso del tabaco sagrado con fines exclusivamente ceremoniales.

Luis trae siempre un nutrido y muy diverso temario que expone, y que es debatido por todos los presentes durante un promedio de tres a cuatro horas en que dura la reunión. Pincén va dando luego la palabra a cada uno de aquellos asistentes que tengan algo para decir o informar. Siempre estas reuniones son la oportunidad para la puesta al día de todas las cuestiones atinentes al funcionamiento del lof así como para la toma de decisiones que en gran medida son siempre colectivas.

El temario incluyó esta vez cuestiones muy diversas: las últimas reuniones a las que asistieron autoridades del lof convocadas por el Estado nacional para las elecciones del CPI y CIBA; la participación de la representante de la comunidad en el espacio del CEAPI; el panorama actual del proceso de restituciones de cuerpos de hermanos depositados en museos y el rol de la comunidad en dicho proceso ; la información de todo lo tratado en la última reunión del Consejo de la Comunidad; los preparativos para el próximo Nguillatún a celebrarse en la comunidad de Chorriaca (Neuquén) en noviembre.

Luego del prolongado desarrollo y discusión del temario todos se dispusieron a compartir el muy rico almuerzo, parte fundamental de la reunión que no se limita a la puesta al día de las distintas cuestiones vinculadas al desarrollo del lof, sino a celebrar el reencuentro, fortalecer los vínculos de hermandad y sostener el espíritu comunitario.

Caminar hacia adelante volviendo al Origen

Todo comenzó a las 11 de la mañana y a eso de las cinco de la tarde comenzó el cierre. Afuera seguía la lluvia y el frio. Las despedidas hasta el próximo encuentro hicieron que de a poco se fuera dejando la calidez del clima comunitario.

Esta nueva reunión puso de manifiesto los avances del lof Vicente Catrunao Pincén: un crecimiento importante en cantidad y calidad de miembros; una composición diversa de ellos, sumando también a hermanos de otras etnias –no necesariamente gününa ä küna mapuche – e incluso no indígenas, lo cual fue una norma desde el principio, respetando la ley de las comunidades de las pampas que integraban a gentes de los más diversos orígenes.

En los últimos años el lof Pincén obtuvo la Personería Jurídica otorgada por el Estado nacional a través del INAI y desde hace más de un año pertenece formalmente al Consejo Zonal Picunche de la Provincia de Neuquén en calidad de ”octava comunidad espiritual”, nuevas formas organizativas de los paisanos indígenas, que reactualizan en el presente los tradicionales sistemas originarios.

Estos son solo algunos de los logros, pero lo más importante es la convicción del camino, un camino que es esforzado, difícil, trabajoso, a veces en soledad, como dice Luis Pincén, pero un camino que a esta altura de los acontecimientos todos saben está guiado por una fuerte decisión colectiva y sin duda por el espíritu del granVicente Catrunao, ese líder indígena que defendía a sus campos pero por sobre todas las cosas aspiraba a la paz y bienestar de las familias de su tribu.

Por ElOrejiverde
Fecha: 2/8/2017

Glosario:
CEAPI: Consejo Educativo Autónomo de los Pueblos Indígenas
CIBA: Consejo Indígena de Buenos Aires
CPI: Consejo de Participación Indígena
INAI: Instituto Nacional de Asuntos Indígenas

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