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Fueron reconocidas por su coraje y ferocidad en la batalla. Su memoria revive hoy en su pueblo y también en el cine. Con sus misterios y peligros, durante siglos el África negra pobló de terrores el sueño de las tropas coloniales acantonadas en su territorio. Pero aún más el de aquellas que, en un amanecer a fines del siglo XIX, aguardaban el ataque final de12.000 guerreros de Dahomey, entre los que militaban las 5.000 ahosi (esposas del rey) o mino (nuestras madres) que conformaban la guardia personal del rey Behanzin.

Un terror justificado, ya que las ahosi eran conocidas por su entrenamiento y ferocidad, llegando a cortar la cabeza y beber la sangre de sus enemigos

EL NACIMIENTO DE LAS AMAZONAS

La presencia de batallones de mujeres guerreras no tardó en estimular la imaginación de los invasores quienes, como en tantos otros casos, identificaron el hecho con lo conocido en la tradición europea. En este caso, con las bravas mujeres de la mitología griega, las amazonas.

Según los mitos, estas mujeres, que aparecen retratadas en vasijas y bajo relieves arqueológicos combatiendo con hombres, habrían vivido en la extensa zona de influencia de la antigua Grecia, en forma de poblados matriarcales exclusivamente femeninos, cultivando a tal punto el arte de la guerra que llegaban a cortarse o quemarse el pecho derecho para usar el arco y la lanza con más facilidad. Una vez al año visitaban las tribus vecinas para concebir hijos, de los que eliminaban a los varones, guardando las niñas para continuar su estirpe.

Aunque no existe ninguna prueba concreta de su existencia, la potencia de esta figura hace que la mujer guerrera aparezca en casi todas las tradiciones europeas, como es el caso de las valkirias, tal vez como una idealización de las mujeres germanas, celtas, britanas y tantas otras que peleaban a la par de sus padres, hermanos y maridos en su lucha por la supervivencia.

El caso de las mino de Dahomey es, sin embargo, muy distinto.
Dahomey, hoy llamado República Popular de Benin, fue un reino de turbulenta historia ubicado en el golfo de Guinea, al oeste de Nigeria, zona conocida como la “costa de los esclavos” por contener los principales puertos atlánticos de donde zarpaban los barcos esclavistas hacia América. Este rendidor comercio y la producción de aceite de palma convirtieron a Dahomeyen una presa codiciada por Francia, que ocupó totalmente el territorio en 1894.

El reino, conocido por los europeos como la “Esparta negra”, fue un estado formado por la etnia Fon y altamente militarizado para enfrentar a los Yoruba y los Egba, ante quienes venían sufriendo sucesivas derrotas con la consecuente pérdida de vidas masculinas. Organizadas probablemente a partir de un cuerpo de guardia palaciega o de algún conjunto de cazadoras (gbeto), en 1729 un grupo de mujeres fue convocado a batalla como portadoras de estandartes, comportándose con tal audacia y coraje que se las incorporó al ejército como un batallón permanente.

En un principio, este grupo se nutría de delincuentes que cambiaban la aplicación de las duras leyes del reino por el ejército, hasta que, frente al prestigio ganado por el cuerpo, el rey Ghezo ordenó que cada familia presentara a sus hijas para ser seleccionadas y entrenadas como parte de las mino. De esta manera aumentó de seis a ocho las compañías armadas de mujeres sumando alrededor de 6.000 guerreras en sus filas.

Los viajeros, como el marino inglés A. E. Wilmot, que visitaron Abomey, la capital del reino en ese momento, no pudieron dejar de destacar la desproporción entre la población masculina y femenina constatable a simple vista en las calles del poblado. Gran parte de estas mujeres eran “mujeres del rey” con rangos diferenciados entre “mujeres verdaderas” (algunas con funciones administrativas), esclavas, mujeres viejas protegidas y mino (guerreras).

Estas últimas se hallaban formalmente casadas con el soberano, quien nunca las solicitaba sexualmente, por lo que su destino era permanecer vírgenes. Reclutadas en su adolescencia, se las sometía a un entrenamiento extremo, no solo en las artes de la lucha sino también en ejercicios tales como largas incursiones en la selva con suministros mínimos para aumentar su resistencia al dolor y a las privaciones.

Por otra parte, a las adolescentes se las familiarizaba temprana e intensivamente con el manejo de lanzas, cuchillos, mazas, espadas y viejas armas de fuego de origen europeo. Además de habituarlas a la muerte y la impiedad hacia el enemigo, asignándoles el rol de verdugos en las ejecuciones de prisioneros.

En su vida personal, sin embargo, gozaban de muchos privilegios, como vivir en el palacio real y disfrutar libremente de tabaco, alcohol y esclavas (hasta 50 por cada mino), según apunta el explorador R. Burton en 1860.

Otros viajeros cuentan que cuando una mino salía del palacio, era precedida por una esclava sonando una campanilla, para que los varones se apartaran de su camino y desviaran la mirada. Cualquier contacto hubiera significado la muerte para ellos.

Algunos militares franceses que las enfrentaron en batalla criticaron la forma incorrecta en que usaban las armas europeas, pero al observarla forma en que se lanzaban a la vanguardia en los ataques (generalmente al amanecer), se admiraron de su valor al marchar decididamente al encuentro de las bayonetas, además de su destreza aniquiladora en la lucha cuerpo a cuerpo.

En la década de 1890, las mino fueron radicalmente diezmadas y sus batallones se disolvieron dejando a las sobrevivientes sumidas en tal grado de confusión y desamparo que muchas cayeron en la locura. Un informante relató a la escritora francesa Helene Almeida-Topor su encuentro con una anciana que, al escuchar un sonido similar a un disparo, adoptó una actitud del alerta, reptando sobre su abdomen hasta una pared. Desde allí apuntó y disparó con un fusil imaginario para luego lanzarse sobre su invisible enemigo en una lucha cuerpo a cuerpo. Habiéndolo reducido contra el piso, la anciana simuló un movimiento de corte y se alzó exhibiendo un inexistente trofeo mientras entonaba un canto y danzaba al lado del “enemigo”, en festejo por su imaginario triunfo.

Por María Ester Nostro
Fecha: 15/7/2018

Fuentes:
Cojean, Annick. Le proies. Dans le haren de Khadafi .Edit Gasset.
Coleman Arica, There´s a true story behind Black Panther´s strongwomen 22-02-2018
time.com/5171219/black- panther-women-true-history
Dash, Mike. Dahomey´s WomenWarriors. 23-09-2011 https://w.w.w.smithsonianmag.com/history/dahomey-women-warrior
https://africanlibrary.cornell.edu/africana/clarke/journal3

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