Arikara, pawnee, cazadores y tramperos en la frontera
Luego de ver películas como “El renacido” nos vuelve una pregunta que desde hace muchos años nos hacemos cada vez que asistimos a la proyección de un film de este género ¿por qué el cine argentino no trata el tema indígena?
Una película de originarios sin ser de originarios
Esta no es una nota de critica especializada de una película -en este caso una gran película- ni siquiera haremos mención de algunos de las debilidades que a nuestro modesto entender tiene , que de ninguna manera opacan el estar frente a un film atrapante, contundente, desarrollado en un clima de violencias, rigurosidades y agobio constantes digno de la historia que narra.
Es un film de supervivencia, un “viaje del héroe” basado en un hecho real sucedido al cazador y trampero Hugo Glass (Leonardo Di Caprio) en 1823 luego de quedar casi muerto después de un feroz combate con una osa en lo que hoy es Dakota del Sur, Estados Unidos. O sea no es una historia acerca de los pueblos indígenas como fueron las emblemáticas “Danza con Lobos”, “Un hombre llamado caballo”, “Pequeño Gran hombre”, por mencionar solo algunas.
Sin embargo, el director, el productor, el guionista, ¿ los actores ?, se las arreglan de maravillas para hacer de una película que no trata sobre los pueblos originarios, un relato que a cada paso nos hace sentir no solo la presencia sino los mensajes que aquellos tienen.
Durante dos horas y media, asistimos a un sucesión de personajes, sucesos, dichos, imágenes que remiten en forma permanente a las culturas originarias de la región. Veamos: la presencia de los arikara (en la película se los designa como los ree, otra de las denominaciones con que se conoce a este pueblo) y los pawnee, ambos hablantes de una de las lenguas caddoanas (hoka-sioux); los frontiersman (los hombres de la frontera o de dos mundos) tal el caso del protagonista, casado con una mujer pawnee y con dos hijos mestizos, uno de los cuales lo acompaña en su aventura. Esta parte del argumento sigue con bastante fidelidad a la vida real de Hugh Glass, quien formó parte de la comunidad pawnee.
El tema del despojo de las tierras: “ustedes nos han quitado todo” le dice el anciano lider indígena a un jefe de una partida de franceses que están comerciando con ellos pieles por caballos, uno de los tantos trueques de aquella época.
El sentido comunitario de la vida y el valor de la familia, expresado en la búsqueda de la hija secuestrada por la partida de franceses; el rescate de la joven indigena capturada por el protagonista, lo que le vale a la postre que los indígenas le salven su vida tiempo después.
El compartir del blanco-indígena en la lucha por la supervivencia en una escena memorable en donde Di Carpio aún muy mal herido es “rescatado” por un solitario pawnee cazador de bisontes el que lo acepta cuando aquel le habla en su lengua. Dicho sea de paso muchos momentos del film transcurren hablados en lengua originaria.
La medicina ancestral aparece en todo su esplendor cuando el cazador de bisontes no solo salva a Glass-Di Caprio alimentándolo sino que al detectarle las graves heridas que el hombre lleva en su cuerpo, le prepara un refugio en donde lo resguardará de las inclemencias de un clima hostil, y en donde procede a limpiarlas primero y a curarlas luego con las pocas hierbas que encuentra.
Los enfrentamiento blancos-indigenas de la época y la violencia fuera de control magistralmente pintada en el ataque de los rees al campamento de los cazadores; o en las matanzas exterminadoras de los blancos en las aldeas indígenas como las imágenes recurrentes en que son muertos por los soldados su mujer y el hijo más pequeño de ambos en la aldea pawnee o la única anciana sobreviviente en una aldea diezmada no se sabe bien por quien.
Los encuentros indígenas-blancos de la época expresados en la relación amorosa de Glass y su mujer pawnee asi como la relación filial padre blanco-hijo mestizo, tanto el uno como el otro fuertes ejes de la película.
Como los animales en este caso los caballos pueden servir aún después de muertos para salvar a sus compañeros humanos en prácticas ancestrales de supervivencia y solidaridad.
Todo esto es lo que el film -que no es sobre indígenas, aunque después de escribir todo esto lo dudo- muestra y seguramente estoy dejando por olvidos muchos otros momentos y escenas. Y sin contar además la participación de medio centenar de actores indígenas en el reparto, especialmente los pertenecientes a la Nación cree de Poundmaker y los maskawicis, de la provincia de Alberta (Canadá).
Aunque nos cueste admitirlo y despojándonos de todo prejuicio, tenemos que reconocer que el cine norteamericano y específicamente el estadounidense (en esta caso con el plus del gran director mexicano Alejandro González Iñárritu) tiene un registro importante de estas temáticas que pasó por varias etapas desde la de estigmatizar al indígena con una mirada racista hasta la perspectiva de las últimas décadas de recuperación y puesta en valor de esa parte de su propia historia como sociedad.
¿ Y por casa como andamos ?
No está demás decir que está claro que nos estamos refiriendo aqui no al género de cine Documental, del cual tenemos mucho y del bueno, sino al cine Dramático y sus variantes. Hecha esta salvedad necesaria, también queremos decir que no es nuestra intención hacer ahora una critica y una evaluación respecto a lo que sucede con el cine argentino, porque además de no ser nuestra especialidad (seguramente convocaremos pronto a uno de nuestros asesores y columnistas para que nos ayude en esta mirada) no es nuestro objetivo cuestionar a una industria que es muy valiosa y con productos que enorgullecen a la cultura de nuestro pais. Nada de esto, solo como espectadores e interesados en el tema indígena hacernos algunas preguntas -porque desde ya que las respuestas no las tenemos- que esta cuestión nos sugiere.
¿ No hay interés en la propia industria en hacer realizaciones de este género ? ¿ Estas películas “no venden” ? ¿ Faltan autores y guionistas parea estos temas? ¿ No hay posibilidades económicas para hacer frente a estas realizaciones? ¿ Tiene que ver esta ausencia con una consciencia social donde recién en los últimos años el tema se está instalando en su verdadera dimensión e implicancias ? ¿ Puede estar vinculada esta ausencia con una invisibilización del tema por parte de la “historia oficial” ? ¿ hay alguna relación con las históricas politicas públicas de no tener en cuenta a los hermanos indígenas ? ...Y los hermanos indigenas ¿que piensan de todo esto ? ¿ tienen interés en difundir sus temáticas a través del cine ? ¿Verian con agrado su activa participación en películas de este género?
La lista de preguntas es interminable, por ahora nos quedamos con estas y al menos con dos certezas: la primera, que el cine argentino estaría en condiciones de hacer magnificas películas en donde estuvieran incluidos los pueblos originarios; la segunda, que la cantidad de historias y personajes es este campo es de tal magnitud, que existiria desde este arte una posibilidad más que importante para educar, difundir y poner en valor a las culturas indígenas.
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Es hora de que se escuchen sus voces, 14 enero 2016
Por El Orejiverde
Fecha: 14/2/2016
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- Escrito por El Orejiverde
- Categoría: El don de la palabra


























