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Se conmemoró un nuevo aniversario del levantamiento maya del 1ro. de enero de 1994, en Chiapas, México, una experiencia inédita de autonomia indígena que reivindica el espiritu de los Antiguos

Los insurgentes de Chiapas

El movimiento de indígenas mayas organizados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) difundió el pasado 1ro de enero una Declaración conmemorando el vigésimo segundo aniversario de la rebelión iniciada el primer dia de 1994. En esa fecha entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), firmado por México, Estados Unidos y Canadá.

El levantamiento fue una rebelión de doce días que alcanzó una inédita repercusión mundial debido a su reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas de México y porque tuvo una serie de caracteristicas novedosas que lo hicieron único:

-fue la continuidad de uno de los procesos de resistencia indígena más prolongados de América: el del pueblo maya

-si bien el levantamiento fue inicialmente armado, rápidamente dio paso a un movimiento no violento de reivindicaciones con once demandas que se hicieron célebres: tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, vivienda digna, independencia, democracia, libertad, justicia y paz.

-el corazón del movimiento lo constituyeron las principales etnias mayas de la región: tzotzil, tzeltal, chole, zoque y tojobal a las que se sumaron grupos mayas provenientes de los doscientos mil refugiados guatemaltecos en la zona

-los mayas rebeldes se autodefinieron siempre como indígenas, y no adscribieron a ningún partido politico ni se reconocieron en ningún movimiento mexicano o del exterior, con excepción de quien tomaron su nombre, el prócer Emiliano Zapata

-en este marco, la reivindicación de la bandera tricolor mexicana y la recuperación del término “insurgentes” tal como se declararon los fundadores de la nacionalidad mexicana, hicieron trascender el campo etnico-cltural de la rebelión

-es que si bien el movimiento siempre reivindicó la autonomia indígena, lo hizo en los marcos del Estado mexicano del cual forman parte, tanto que alzaron la bandera nacional junto a la del EZLN lo que produjo criticas en algunos sectores ideológicamente radicalizados.

-la dirección del EZLN recayó en cuerpos colectivos indígenas de acuerdo con los sistemas de organización tradicionales, a los que se sumó la aparición de un liderazgo original, entre carismático y poético, la del subcomandante Marcos, un enigmático personaje no indígena que durante años actuó como puente-vocero del movimiento

-y algo muy importante: el movimiento siempre reivindicó a las cosmovisiones ancestrales, tal como en esta última Declaración lo continúan sosteniendo:“no olvidemos que nosotros somos los herederos de hace más de 500 años de lucha y resistencia. En nuestras venas corre la sangre de nuestros antepasados, ellos nos heredaron el ejemplo de lucha y rebeldía y el ser guardián de nuestra Madre Tierra porque en ella nacimos, en ella vivimos y en ella moriremos.”

El regreso de los hombres murciélago

Las influencias de la cosmovisión ancestral en los maya zapatistas de Chiapas es tal vez el aspecto menos conocido de una insurrección que impactó al mundo por sus resonancias étnicas, culturales, politicas y sociales. Sin embargo es esa cosmovisión la que sustentó y sigue sustentando también a este gran movimiento indígena.

En aquel 1ro de enero de 1994, podría vincularse la ocupación nocturna de las ciudades chiapanecas por parte del EZLN con la combativa tradición -también nocturna- de los totziles, los hombres murciélago, tal vez la cultura más influyente de la región. Esa peculiaridad se dejó traslucir en el Pliego Petitorio de los zapatistas en la Mesa de Diálogo que se inauguró después de producido el levantamiento: “para nosotros, los más pequeños de estas tierras, los sin rostro y sin historia, los armados de verdad y fuego, los que venimos de la noche y la montaña, los hombres y mujeres verdaderos, los muertos de ayer, hoy y siempre...para nosotros nada. Para todos todo”

Hace unos años atrás, en 2004, el director de ElOrejiverde asistió en Morelia, México al IV Foro Internacional sobre la Espiritualidad de los Pueblos Indígenas de América, evento que se lleva a cabo cada dos años, promovido por el CISEI, Consejo Interamericano sobre la Espiritualidad Indígena. Finalizado el Encuentro, en un viaje de más de veinticinco horas, cruzó México de norte a sur y llegó hasta las montañas del sureste, hasta San Cristóbal de las Casas, en el corazón del estado de Chiapas y de los indígenas zapatistas que desde hacía más de una década estaba instalados en la región.

Permaneció varios días en el lugar y buena parte de ellos los dedicó a visitar la comunidad de Oventic, a unas dos horas de viaje desde San Cristóbal. Dialogó durante largas horas con los miembros del Comité de Recepción y de la Junta de Buen Gobierno. Se tocaron todos los temas, incluyendo como viven ellos la sabiduría de los Antiguos. Dicho sea de paso fue aquí la primera vez que el escuchó de labios de los propios indígenas una critica a los Ancestros, referida esta al lugar que se les daba antiguamente a las mujeres en los puestos de conducción de las comunidades; toda una declaración de que las cosmovisiones no son algo cristalizado sino que permiten una actualización y una adecuación a los Tiempos...

Los zapatistas llaman a estas comunidades autónomas “los Caracoles”, instancias organizativas que creadas en 2003 se superponen a las estructuras oficiales de los municipios. La particular visión de los zapatistas de Oventic, en su gran mayoría indígenas maya tzotziles, recupera la idea del caracol, el antiquísimo instrumento musical de América que servía a los originarios para comunicarse entre sí y para ser tocados durante las ceremonias.
Sugestivamente, muy lejos de allí, en el estado de Michoacán, adonde pocos días antes se había desarrollado el Foro, el instrumento omnipresente en cada jornada había sido el caracol, tocado por huicholes, quechuas-aymaras, purépechas y mayas… Lo espiritual en el norte y lo político-social en el sur de México convergían. Los unía la recuperación de la tradición ancestral, situación que echa luz sobre la realidad de los pueblos originarios de América, que, más allá de las diferencias, están animados por un futuro común, sustentado en la cosmovisión que renueva el mensaje sagrado de los Antiguos.

El movimiento zapatista recupera también muchos de los relatos tradicionales que son la base de la cosmovisión originaria. En sus centros de documentación pueden leerse muchos de esos sabios relatos, que explican el origen y avatares del mundo, de la vida, de los hombres y de todos los seres vivos. Como aquel de la Via Láctea, contado por el Viejo Antonio, el emblemático narrador de historias que explica a la Gran Galaxia como “una larga Serpiente de Luz que de dia se alimenta y de noche se desangra...”

Después de 22 años de irrupción pública, los mayas zapatistas de México siguen más vigentes que nunca, en sus territorios autónomos, en su lucha por la dignidad de los pueblos indigenas, en su sed de democracia y libertad, en su mensaje permanente de que es posible “crear un mundo donde quepan muchos mundos”

“Tuvimos que elegir entonces y elegimos la vida. En México y el Mundo la dignidad tomó las calles y pidió espacio para la palabra. Entendimos entonces. A partir de ese momento cambió nuestra forma de lucha y fuimos y somos oído atento y palabra abierta, porque desde un principio sabíamos que una lucha justa del pueblo es por la vida y no por la muerte” (....)

“Empezamos a formar nuestro propio sistema de gobernar, nuestra autonomía, con nuestra propia educación, nuestra propia salud, nuestra propia comunicación, nuestra forma de cuidar y trabajar a nuestra Mdre Tierra; nuestra propia política como pueblo y nuestra propia ideología de cómo queremos vivir como pueblos, con otra cultura” (....) “otros esperan que desde arriba se solucionará lo de abajo; nosotras, nosotros, zapatistas, empezamos a construir nuestra libertad como se siembra, como se construye, como se crece, es decir, desde abajo. Entonces buscamos en nuestra historia ancestral, en nuestro corazón colectivo, y a los tumbos, con fallas y errores, fuimos construyendo esto que somos y que no sólo nos mantiene con vida y resistiendo, sino que también nos levanta dignos y rebeldes”.

“Y nuestro corazón sencillo lo ve que es lo más sano, porque nace y crece del mismo pueblo, es decir, es el mismo pueblo que opina, discute, piensa, analiza, propone y decide qué cosa es lo mejor para su beneficio, siguiendo el ejemplo que nos dejaron nuestros antepasados”.

Cuando el director de este diario regresó de aquel viaje al centro del mundo zapatista y llevó una columna escrita a uno de los principales medios de Buenos Aires para su publicación, se la rechazaron amablemente con una frase que nunca olvidó: “los zapatistas están pasados de moda”. Dejamos que sean los propìos mayas de Chiapas, en plena celebración de sus veintidós años de “salida al mundo” y de seguir estando por muchos más con su ejemplo de vida, que contesten desde su última Declaración a aquel comentario por cierto muy equivocado:

“Somos aunque no nos nombren. Somos aunque con silencios y calumnias nos olviden.
Somos aunque no nos miren. Somos en el paso, en el camino, en el origen, en el destino
Hermanas y hermanos: esta es nuestra primera palabra en este año que comienza.
Más palabras vendrán, más pensamientos. Poco a poco se irá mostrando de nuevo nuestra mirada, nuestro corazón que somos”

Para leer la Declaración completa “Palabras del EZLN en el vigésimo segundo aniversario del inicio de la guerra contra el olvido” : http://enlacezapatista.ezln.org.mx/
Por ElOrejiverde
Fecha: 5/1/2016

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