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Hace muchos años Rotxo Torres se dedica a amansarlos a la manera de los Antiguos, evitando las agresiones y violencias. También ayuda a niños y jóvenes enseñándoles a estar con el animal

Roberto “Rotxo” Torres vive hace treinta años en Tandil. Llegó de su Saldungaray natal con el objetivo de estudiar Veterinaria, “pero me pasaba que buscaba otra cosa y ya había empezado a trabajar con los caballos y fui descubriendo que esto era lo que yo quería”

“Desde chico mi sueño era ir a caballo a la escuela, cosa que logré recién cuando fui a la facultad”. Autodidacta total empezó a probar cosas; en los años noventa comenzaba a difundirse la doma racional, la doma india, que consistía básicamente en no agredir al animal, por el contrario entender su lenguaje corporal. “Los indios para cazar al guanaco debían conocer perfectamente el comportamiento del animal, pues bien, lo mismo pasa con el caballo, hay que conocerlo, entenderlo”

Rotxo trabaja todos los días en un campo alquilado de dos hectáreas, llamado “La vizcachera”. Es su lugar en el mundo y allí atiende a un amplísimo espectro de niños, jóvenes y adultos, que a través del contacto con los caballos superan miedos y ansiedades.

Las claves del Martín Fierro

En el legendario poema gauchesco –afirma Rotxo- se pueden encontrar las claves de cómo los indios de las pampas se relacionaban con el caballo, tratándolos con suma suavidad:

En el caballo de un pampa
No hay peligro de rodar
Jue pucha y pa disparar
Es pingo que no se cansa
Con proligidá lo amansa
Sin dejarlo corcobiar

La paciencia, virtud de estos animales, se extiende al indio, que durante horas lo acariciará hasta ganar su total confianza: Pa quitarle las cosquillas

Con cuidao lo manosea
Horas enteras emplea,
Y por fin, solo lo deja,
Cuando agacha las orejas
Y ya el potro no cocea

No castigarlo, no agredirlo, es la consigna reiterada del indio, fundamental para establecer un buen vínculo con el animal : Jamás le sacude un golpe

Porque lo trata al bagual
Con paciencia sin igual,
Al domarlo no le pega,
Hasta que al fin se le entrega
Ya dócil el animal

Ansí todo el que procure
Tener un pingo modelo
Lo ha de cuidar con desvelo
Y debe impedir también,
El que de golpes le den
O tironén en el suelo

La paciencia, una vez más, es una de las características centrales del comportamiento del caballo, el tiene sus tiempos y hay que respetárselos:

El animal yeguarizo
Perdonenme esta advertencia,
Es de mucha conocencia
Y tiene mucho sentido
Es animal consentido
Lo cautiva la pacencia

Hoy tenemos Rotxo

Se habla de la relación misteriosa que tenían los indios con el caballo, incluso de una conexión espiritual con ellos. ¿A Rotxo le sucede algo de eso?

La cantidad de anécdotas que existen al respecto se resumen en que “los indios eran extraordinarios observadores de la naturaleza, y el caballo formaba parte de ese escenario. Los paisanos indígenas sabían como acercarse a él, entendían su lenguaje corporal…Y yo fui aprendiendo de ellos: a bajar la mirada para que el animal no vea a mis ojos de frente y me pueda confundir con un predador y asustarse por ese mandato genético, o a mostrar las manos de determinada manera, a compartir su paciencia y darle su tiempo… a trabajarlo en círculo, entrar dentro del circulo imaginario que va desde las orejas hasta la cola…”
Le preguntamos en cuanto tiempo amansa un caballo, y su respuesta es contundente: “al segundo o tercer día ya lo puedo montar, pero lleva un año hasta que el caballo aprende todo lo que tiene que aprender”

Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre ¿o es el caballo? Para Rotxo ambos animales están al mismo nivel. Lo cierto es que en el caso del caballo hay un aire de familia en todas la culturas ecuestres a lo largo y ancho del planeta: “hace 3500 años las tribus escitas al sur de Mar Negro enterraban a los muertos con sus caballos, como los tehuelches”

“El caballo es un medio, no un fin” afirma, agregando que “así como para el psicólogo es la palabra, para mí la herramienta es el caballo; la persona es un todo y el niño a través de la relación con él se empodera, se siente capaz para distintos aspectos de la vida, para perder miedos, para no estar ansioso, el animal marca los tiempos y nos enseña a manejar los tiempos”

“Algunos llaman a esto equinoterapia pero a mí no me gusta mucho el término, hoy tenemos Rotxo dicen los chicos. Y eso si que expresa el trabajo que hacemos, centrado simplemente en aprender a estar con el animal”

Por ElOrejiverde
Fecha: 15/1/2018

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