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El hospital está terminado pero aún resta una ley que ampare la conjugación de los cuidados sanitarios occidentales y mapuches. Se trata de una gigantesca estructura en forma de medialuna que mira hacia el nacimiento del sol.

El edificio aparece imponente sobre la ruta 18, a unos 13 kilómetros saliendo de Aluminé. No se oyen más que balidos distantes y el propio eco de la voz en el predio que rodea al centro de salud intercultural de Ruca Choroi. La construcción de medialuna está terminada, mirando al sol, pero no abriga más que algunos escombros, una bolsa de cemento y desechos de animales. El sueño de la medicina occidental y mapuche conviviendo en un mismo espacio aún está paralizado ante el desafío de hacerlo legal.

“Sabemos que es sensible. Es una experiencia única, pero somos conscientes de que tenemos un centro de salud intercultural que funciona muy bien en Chile, el marco legal está y lo único que falta es debatir, buscar las herramientas jurídicas para resguardar a los trabajadores y a los pacientes, que son lo más importante”, asegura el lonco de la zonal Pehuenche, Daniel Salazar.

“Tenemos que lograr que sea legal. No podemos estar haciendo a escondidas cosas que practicamos siempre. Lo que intentamos es que el Estado reconozca que existe la medicina mapuche, que la gente la usa, y que lo incorpore al sistema de salud. Ese es el gran problema por el cual no se abre el centro de salud, no es una cuestión de la obra”, evalúa Salazar.

En la cuenca de Ruca Choroi viven unas 1.400 personas de las comunidades Epu Pehuén y Ruca Choroi. La asistencia sanitaria “occidental” la reciben en dos postas. Una está en Carri Lil, a poco más de un kilómetro de donde se emplaza el edificio del futuro centro de salud. Sergio Peña trabaja allí junto a otro agente sanitario, tres promotoras de salud, una mucama y un chofer.

“Ha habido un avasallamiento de un sistema sobre otro. Sabemos que esto no es algo fácil, es un desafío muy grande. A nosotros nos toca tener dos miradas: trabajamos acá, pertenecemos al sistema de salud neuquino, pero somos primeramente miembros de la comunidad”, reflexiona.

Parte del andamiaje legal que necesitará para funcionar el centro de salud intercultural será el que regule el recurso humano. Quiénes podrán trabajar en el centro, cómo serán sus remuneraciones, a dónde los irán a buscar. Entre las comunidades habría parteras, componedores de huesos, lawentuchefes (rol similar al de enfermera), pero se requeriría un censo para confirmarlo. La medicina mapuche persiste, pero perdió fuerza con el tiempo como también lo hicieron otras costumbres.

“Queriendo o no, la medicina occidental fue tapando las prácticas de la medicina mapuche. Se decía que la mapuche era mala y mucha gente la fue escondiendo o dejando de hacer. Claro, si viene alguien y te dice que es ilegal, obviamente muchos no lo van a seguir practicando y menos lo van a hacer visible”, plantea Sergio.

En la posta sanitaria de Ruca Choroi, la agente Mariana Lican coincide: “es necesario un lugar que combine ambas medicinas porque hay mucha gente que cree en las dos”. También por la necesidad de ampliar y mejorar la atención, ya que el centro sumaría salas de internación y partos. “Tenemos expectativa porque acá hay muchos pacientes, crónicos y no crónicos. Esto parece un hospital, hay gente todos los días, de las 8 a las 16”, señala Lican.

El gobierno se comprometió hace días a iniciar la ampliación de la sala. También acordó avanzar en la constitución de una mesa política para encontrar el marco legal que permita abrir el centro.

“En Salud ha habido muchísimos cambios y eso hace que, cuando la autoridad máxima no está detrás del proyecto, los funcionarios de segunda y tercera línea no lo toman con el interés necesario. O quizás pensaron que era otra cosa, que era una simple estructura y eso era interculturalidad porque tenía una forma distinta”, evalúa el lonco Salazar.

Aún no está claro si debería tratarse de una ley o una resolución del área de Salud. A fines de 2016, la Legislatura aprobó la realización de una consulta a comunidades para recabar aportes que permitieran redactar una norma sobre salud intercultural, pero esa instancia tampoco avanzó.

La promesa del gobernador sobre inaugurar el centro “Ranguiñ Kien” (medialuna) a fines de este año o principios del 2020 abre expectativas de que esta vez sea en serio. El miércoles, técnicos de la secretaría de Desarrollo Territorial que conduce Jorge Lara recorrieron el edificio y relevaron qué detalles de terminación y limpieza faltarían para dar fin a la obra, prácticamente concluida. Luego vendría la etapa de compra de equipamiento.

Después de todo, en Chile se pudo y hay dos hospitales interculturales funcionando. Víctor Caniullán, el machi que atiende en el Imperial de Temuco, participó del proyecto del centro de salud neuquino y será quien venga a atender a la zona, en donde no existe en la actualidad ningún machi reconocido (aseguran que es un don de la persona, no algo que se pueda aprender). Otro problema legal a salvar: cómo traer medicinas (plantas específicas de la región) desde el vecino país sin que sean retenidas en la frontera.

LA MUJER QUE ARREGLA LOS HUESOS

Carmen Morales tiene su casa de patio grande y animales sueltos al lado de la posta sanitaria de Carri Lil. La conocen como la huesera y sus servicios son requeridos por vecinos del paraje y otros lugares de la provincia. “Hace unos años arreglé a un hombre, un obrero de El Chañar que se había jodido la columna. No sé cómo supieron que yo arreglaba zafaduras y contracturas. Estaba re contento”, asegura.

La técnica, heredada de su madre, la explica de este modo: “hay que hacer bastantes masajes y después tirar el huesito y ahí se acomoda de vuelta”. Morales cobra por su trabajo, aunque no siempre todos pagan. Evalúa que “sería bueno” que la busquen para ejercer en el centro de salud intercultural. Antes curaba el empacho, pero lo dejó porque asegura que terminaba absorbiendo el malestar ajeno y se descomponía. “Me enfermo yo y tengo que estar bien, ya me va avanzando la edad”, aclara.

La medicina mapuche reconoce a componedores de huesos como Carmen y también a lawentuchefes (una especie de enfermera) y machis (sanadores). De estos últimos no quedan en Neuquén.

UNA ESCUELA DONDE SE HABLAN DOS IDIOMAS

A un kilómetro y medio del centro de salud que, todavía, se erige solitario, un maestro pregunta cómo se dice “perro” y una voz infantil responde “txewa”. La interculturalidad ya llegó a la Escuela 145 de Carri Lil. Las banderas argentina y mapuche flamean como una en el patio y se repiten en el salón principal.

Los chicos y chicas de 5° grado preparan dibujos para pegar en la cartelera de efemérides por el Día del Animal y cada uno llevará escrita su versión en mapudungun. “Yo no entiendo nada”. “Es más o menos difícil. En mi casa mi mamá me habla, pero mucho no lo entiendo”. La actividad genera un pequeño alboroto, pero apenas son ocho estudiantes. Los bancos están ordenados como medialuna.

“Todos son de comunidades mapuches y se reconocen como mapuches. Los únicos no mapuches actualmente son algunos docentes. Así que quien venga a dar clases acá se tiene que adaptar a eso”, explica la directora, María Edith Lanzavechia.

La escuela funciona hace 35 años y contiene a 90 chicos, desde sala de 3 hasta 7° grado. En el radio también está la 58 “Juan Benigar”, en el paraje Ruca Choroi, y pegado a ella el CPEM 93, un secundario montado sobre tráileres que es la única opción para los chicos de las comunidades que egresan de la primaria.

El proyecto de la escuela es “ofrecer a todos la posibilidad de elegir qué quieren hacer, qué quieren ser y cómo desenvolverse”. En los invernaderos cultivan aromáticas, hortalizas y frutillas y en el Aula Digital Móvil acceden a los contenidos que brinda internet. “Acá les enseñamos que, si ellos quisieran ser astronautas, podrían serlo”, dice Lanzavechia. Mientras habla, recibe consultas de docentes y familiares por el asado de fin de ciclo. A mediados de mayo caerán las primeras nevadas y anunciarán que las clases han terminado.

Por Andrea Durán
Foto: Florencia Salto
Fuente:
https://www.rionegro.com.ar/salud-intercultural-en-ruca-choroi-un-sueno-paralizado-por-el-desafio-963194/
Fecha: 8/5/2019

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