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Un devastador incendio y una misteriosa desaparición desnudan la extrema vulnerabilidad de los grupos indígenas en aislamiento voluntario

ElOrejiverde viene informando sobre los distintos avatares de los pueblos indigenas en aislamiento voluntario, los que según las últimas estimaciones son unos doscientos, en un número de diez mil personas, y que “viven actualmente sin contacto alguno con el resto del mundo, en sus territorios originarios de la Amazonia y el Gran Chaco, en Sudamérica”. Consignamos asi en anteriores ediciones lo que estaba y está sucediendo con los mashco-piros en la selva peruana y los kawahiva, grupo tupi-guaraní del Mato Grosso. Ahora son noticia los awas (o guajas) y yanomamis de la amazonia brasilera.

El Abuelo Fuego embravecido en Arariboia

Un devastador incendio en la Amazonia brasileña amenaza con destruir a uno de los pueblos indígenas más vulnerables del planeta.

Las llamas han arrasado ya más de 1890 kilómetros cuadrados de selva, más del 42 % del Territorio Indígena Arariboia (estado de Maranhão), en donde habita un grupo de indígenas aislados awás. Otros pueblos indígenas de la región se movilizaron para proteger e esta comunidad tratando de extinguir el fuego. Sin apoyo inicial de las autoridades brasileñas, un grupo de indígenas guajajaras trató por todos los medios de contener el avance de las llamas. Ellos son conocidos por oponer resistencia a las actividades madereras ilegales, que de continuar fuera de control también podrían tener consecuencias nefastas para sus vecinos awás.

Un hombre perteneciente al grupo de los denominados “guardianes guajajaras” declaró: “estamos defendiendo nuestro territorio para que los awás no contactados puedan sobrevivir. Hemos intentando reducir el número de madereros en nuestra tierra y esperamos poder expulsarlos a todos. De otro modo, los awás podrían resultar aniquilados. Solo queremos que puedan vivir en paz.”

A pesar de los esfuerzos por extinguir el incendio, las llamas siguen devorando la selva. Solo recientemente equipos de bomberos del Gobierno de Brasil se desplazaron a la zona. Hasta entonces todos los esfuerzos por apagar el fuego provinieron de voluntarios guajajaras. Pruebas como huellas o refugios parecen indicar que los awás están huyendo del incendio y luchando por mantenerse al margen de las llamas.

Según informaciones, se sospecha que los madereros estén utilizando el fuego para encubrir la tala ilegal en alguna parte del territorio.

“Como si la deforestación del territorio awá a manos de madereros no fuera bastante, ahora es también pasto de las llamas”, declaró en un comunicado tras conocer la noticia del incendio Stephen Corry, el director de Survival International. “El papel desempeñado por el Gobierno para apagar el incendio ha sido a todas luces insuficiente”.

La organización ecologista Greenpeace, por su parte, sobrevoló las tierras indígenas de Arariboia, donde viven 12.000 habitantes originarios de la etnia guajajara, además de unos 80 indígenas aislados awa-guaja, y calificó la catástrofe como “uno de los mayores incendios forestales dentro de una tierra indígena registrados en Brasil”.

“Fue duro constatar la dimensión gigantesca de la destrucción y percibir que los guajajara y awá-guajá son las grandes víctimas de esta tragedia” , afirmó Danicley de Aguiar, responsable de la campaña Amazonia de Greenpeace Brasil.

Los bomberos brasileños operan en la zona junto a refuerzos llegados de Chile, y cuentan también con la colaboración de una cincuentena de guajajaras, indicó un portavoz de Greenpeace a la AFP.

“El fuego no está controlado. Pueblos y casas ya han ardido y ahora amenaza la vida de los awa-guaja que viven cerca de aquí, en el corazón de la selva. Es doloroso para nosotros ver toda esa destrucción, sin poder hacer casi nada” , lamentó Sonia Guajajara, líder de la Asociación de los pueblos indígenas de Brasil.

“Se está quemando nuestra selva, es un crimen contra mi pueblo y contra los pueblos aislados, pero también contra la biodiversidad de esta tierra” , denunció Olimpo Guajajara, líder del territorio Arariboia.

Los indígenas afirman que el incendio es de “origen criminal” y acusan a los explotadores forestales clandestinos de haberlo provocado. Dicen que lo hicieron en represalia a la acción de los indigenas que han establecido una vigilancia especial de sus tierras para impedir la deforestación ilegal, según Greenpeace.

La falta de una política eficaz de protección de las tierras de los pueblos originarios permite la explotación clandestina de la selva y aumenta los riesgos de incendio, subraya la organización internacional de defensa del medio ambiente.

En octubre, el gobierno del estado de Maranhao declaró en “situación de urgencia” once territorios indígenas de este estado a causa de los incendios.

¿Adonde están los yanomamis moxi hatëtëas?

Mientras tanto, y en simultáneo con el incendio del Territorio Indígena Arariboia, voceros de los yanomamis de la Amazonia brasileña han advertido de que sus familiares no contactados se encuentran en grave peligro a medida que los mineros ilegales se van apoderando de su territorio.

Sobrevuelos recientes para monitorear a un grupo en aislamiento regresaron con la noticia de que su casa comunal se encuentra vacía, lo que indica que podrían haber huido o haber sido atacados.

La asociación yanomami Hutukara anunció en un comunicado: “La tierra indígena está rebasada por buscadores de oro ilegales que aumentan diariamente su presencia, dañando la naturaleza, contaminando los ríos…trayendo daños irreparables a nuestra salud y cultura”.

El presidente de Hutukara, el chamán Davi Kopenawa Yanomami, dijo: “el lugar donde los indígenas aislados viven, pescan, cazan y plantan debe ser protegido. El mundo entero debe saber que ellos están ahí en su selva y que las autoridades deben respetar su derecho a vivir ahí”.

A comienzos de este año, la oficina de Asuntos Indígenas del Gobierno, la FUNAI, abandonó su campamento base y su pista de aterrizaje desde los que pretendía proteger a los yanomamis aislados, conocidos como los moxi hatëtëas. La ausencia del Gobierno ha dejado a los indígenas aún más vulnerables frente a los ataques y las enfermedades que pueden ser mortales.

Los mineros están ocupando el campamento y, según informaciones, aviones aterrizan semanalmente en la pista y suministran equipos a las mafias mineras. Las comunidades y organizaciones indigenas de la región están presionando desde hace muchos años para que los mineros y todos aquellos que destruyen a la selva y a sus habitantes se alejen de sus territorios. A estos reclamos se han sumado muchas ONGs como Survival, que lleva adelante campañas de defensa de los pueblos indígenas.

El territorio yanomami en Brasil fue creado oficialmente en 1992, tras una prolongada campaña impulsada por los propios indígenas y ONGs. Comprende unos 9,6 millones de hectáreas, dos veces el tamaño de Suiza. En Venezuela, los yanomamis viven en la Reserva de la Biosfera del Alto Orinoco-Casiquiare, que tiene 8,2 millones de hectáreas. Estas dos áreas juntas conforman el mayor territorio indígena selvático del mundo.

Fuentes: Survival /http://www.abc.com.py/ http://www.hutukara.org/ http://radioevangelizacion.org/ Greenpeace/ AFP/ pib.socioambiental.org / ElOrejiverde
[Imágenes: Survival]
Fecha: 31/10/2015

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