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Por tradición, la tierra mazahua nos ha alimentado desde tiempos ancestrales en nuestro espíritu y nuestro cuerpo

El lugar del Aguila Florido

El pueblo de Santiago Coachochitlán integra el Municipio de Villa Temascalcingo y se ubica al extremo noroeste del Estado de México, a 2,480 metros de altitud. Su nombre en lengua náhuatl quiere decir lugar de águila florido. Sobre su fundación no se tiene una fecha exacta, según en la cédula real del 19 de febrero de 1560, era unos de los siete pueblos de Temascalcingo que ya existían antes de la llegada de los españoles solo que se lo conocía como Coachochitlán, hasta el año de 1705, en que se funda la iglesia y se le da el nombre de Santiago Coachochitlan en honor a Santiago Apóstol, patrono del pueblo, traído por los frailes evangelizadores.

Tiene 9,345 habitantes -datos recabados hasta el mes de febrero de 2015- y está compuesto por barrios y por la comunidad de Boshesda. Colinda con los pueblos de Santa María Canchesda, San Juanico, Pastores, Santa Ana Yensu, el Puente Andaró y la ranchería de Juanacatlán. Cuenta con agua potable, luz eléctrica, escuelas desde nivel preescolar hasta preparatoria y con iglesia. Lo atraviesan las carreteras de Toluca a Querétaro y la de México - Morelia y Guadalajara.

Se encuentra rodeado de montañas, y a lo lejos se observa la sagrada Ngemoru, que ha moldeado nuestra historia desde época remota. Cuando tiene nieve o nubes en la cima anuncia buenas cosechas. En ella se realizan ritos para propiciar la fertilidad y para que no falte el sustento de cada día. La cultura mazahua está íntimamente ligada con el rio Lerma (Ndareje) de donde se obtenía una gran cantidad de alimentos. Aún se conserva el respeto a él y su sentido espiritual, rindiendole tributos en ceremonias especiales.
El pueblo tiene un cúmulo de tradiciones heredadas de épocas ancestrales que dan forma a sus actuales usos y costumbres. En cuanto a sus artesanías destaca la alfarería de barro: piñatas, macetas de diversos tamaños, ollas y productos de alta temperatura estilo Talaberas. También sus tradicionales textiles mazahua, sus quesquemetl bordados con diversos diseños y colores, fajas tejidas en telar de cintura; en cuanto a sus alimentos consumidos desde la época prehispánica encontramos los basados en raíces, como a continuación lo describiremos.

Alimentos del cuerpo y el espiritu

Por tradición, esta tierra nos ha alimentado desde tiempos ancestrales en nuestro espíritu y nuestro cuerpo. La variedad de productos en la comida mazahua son el resultado de una larga tradición cuyas raíces se remontan a tiempos prehispánicos ya que la dieta de los primeros habitantes de estas tierras se basaba en la recolección de plantas, frutos, raíces, nopales, diversas yerbas comestibles, aguacate, chile y tomates.

También cazaban animales como el venado del cual se deriva el nombre del pueblo mazahua, (el término mazahua es un etnónimo náhuatl que significa, gente del venado”) conejos, liebres, armadillos, ardillas, tlacuaches, patos, chichicuilotes, güilotas o palomas del monte, y animales acuáticos como peces, charales, acociles, ranas y ajolotes. No faltaban los insectos como chapulines, mariposas y larvas de mariposas, huevos de hormigas conocidos también como escamoles (en mazahua Jyuju,) gusanos de maguey. También se comían animales domesticados como el guajolote.

Estos alimentos vegetales y animales se consumían hervidos o crudos y otros, asados a fuego directo y ciertos animales se cocían bajo tierra con el método llamado barbacoa. Su ingesta en el caso de los vegetales era de acuerdo a los ciclos de cultivo, y en el caso de los animales, de acuerdo a los ciclos de reproducción, las estaciones del año o las migraciones de aves, peces e insectos.

El sedentarismo permitió desarrollar la agricultura y con ello, conocimientos de organización social, diversas tecnologías como la alfarería, cestería, textiles. También hubo un importante desarrollo de la medicina, la astronomía y de un pensamiento mágico religioso. Surgieron deidades y cultos a elementos del universo como: Trata Jyaru (El sol) Male Zana (La luna), Ndeje (El agua), Sibí (El fuego), Xonijomu (La tierra) entre otros, como dadores de la vida y el sustento.

En Tepeolulco, cercano al pueblo, se ubican partes de antiguos templos. En una de sus montañas se han hallado restos de utensilios para elaborar alimentos y es de importante significado la palabra Tepeolulco que en lengua náhuatl significa “montaña donde está el corazón del maíz”.

En la etapa del desarrollo agrícola, el pueblo mazahua aprendió a cultivar maíz (Tjo o choo), el frijol (Kjuu), el chile (ii), y la calabaza (Muu) y a elaborar con ellos alimentos. Surgieron técnicas tanto para el cultivo como para la preparación de las comidas, la coa para la siembra, machacadores, metates, molcajetes y una serie de vasijas de barro para almacenar semillas y cocer los alimentos para el consumo. Los minerales se tomaban de la naturaleza, por ejemplo la cal que se usaba para preparar el nixtamal, la sal, O´o (en mazahua) que también fue objeto de comercio como el tequesquite. (del nahua tequizquitl, piedra eflorescente, salitre de tierras lacustres.) Es un condimento para la preparación de algunos alimentos desde época prehispánica, en mazahua (Tja̸a̸).

Los frijoles hervidos con epazote, los tamales de maíz y atoles entre otras comidas se elaboraban en ollas y cazuelas de barro. La familia comía en un cuarto donde se elaboraban las tortillas. En el centro estaba el fogón compuesto de tres piedras con dirección astral, norte, sur y poniente y la comida se servía en platos. Las tortillas se usaban como cucharas o se comían en tacos. Se hacían dos comidas al día; por la mañana antes de las labores y en la tarde al finalizarlas. Había alimentos cotidianos y ceremoniales en las bodas, nacimientos y defunciones y una clasificación de alimentos fríos y otros calientes, así como comidas especiales para ceremonias y ritos.

Los cambios post conquista

Con la conquista o invasión europea, se modificaron algunos aspectos de la alimentación al integrarse nuevos productos como cereales, trigo y avena, así como aves y ganado vacuno y porcino. También la manteca, el aceite, la leche, y además se establecieron huertas. La cocina mazahua evolucionó a raíz de la conquista, hecho que representó el “matrimonio” entre las semillas, especias, frutos y legumbres del viejo y del nuevo mundo, lo que hizo de los guisos mexicanos una tradición de color y sabor.
En la obra “Tributo indígena en la nueva España durante el siglo XVI”, José Miranda hablaba del encomendero Francisco Villegas, sobre la primera estancia… que den (a Temascalcingo), que en la estancia donde tienen vacas y puercos veinte indios de servicios a las actividades, comida, doscientas tortillas de pan, cada día, cuarenta gramos de ajo, medio pan de sal, cuatrocientas cargas de maíz y cuatros panes de sal para los quesos.

En la época de la Colonia la vida del pueblo mazahua se vio seriamente afectada quedando bajo un sistema de explotación y arbitrariedad. Su régimen alimenticio se vio limitada al sustento tradicional basado en el maíz, frijol, chile, nopales y vegetales que recolectaban o cultivaban así como animales de caza y pesca.

El chile siguió siendo el condimento básico de nuestro pueblo. Muchas de las variedades de frijol son originarias de México, su consumo sigue siendo básico en la dieta de los mazahuas. La vaina verde del frijol se llama ejote, que en lengua náhuatl era exotl. Al pozol de maíz con chile guajillo, pasilla, epazote, cebolla, también se le agregaban trozos de carne de cerdo con jugo de limón, el pozol de trigo con venas de chile guajillo o chiles verdes y epazote.

Las calabazas tiernas y sus flores nativos de México, aún se preparan en una variedad de platillos y quesadillas, el guacamole de aguacate, con cebollas, jitomates y chiles verdes. La barbacoa, antiguo procedimiento indígena de preparar la carne de venado, armadillo y ardilla se “mestizó” y se empezó a utilizar con la carne de borrego. También se cocía la calabaza en las brasas del fogón o del horno donde se cocían las ollas de barro. Ahí se enterraban de una a dos horas. En la época de la Colonia apareció el mole de guajolote con ingredientes de origen indígena, español y el ajonjolí de origen árabe.

Otra técnica que se sigue usando desde la época prehispánica hasta esta fecha es la deshidratación de diversos alimentos para su conservación. Consiste en secar al sol carne o verduras como hongos, quelites, huazontles, calabazas, rebanabados en rodajas y se engarzan en un cordel de ixtle y se ponen a secar al aire libre.

También en tiempo de elotes se hervían un poco con sal o tequesquite y después se colocaban a secar al sol y se preparaban en diversos platillos como el mole de olla, para consumirlo en época de sequía.

Con el maíz tierno también se preparaban las gorditas de elotes cocidas sobre un comal de barro, al igual que las palomitas de maíz tostado. La masa de maíz se usaba al igual que ahora, para preparar atole con piloncillo o solo para la mujer que recién ha dado a luz.

Glosario mazahua
k´u a´a: raiz o juanes
jyuju: escamoles
o´ o: sal
i i: chile
muu: calabaza
xonijomu: el universo o la tierra
ndareje: rio lerma
jyar u̸: sol
sibi: fuego
maleza: la madre luna
nguemoru: cerro de jocotitlan
tja̸a̸: tequesquite

Fuentes:
Garduño Cervantes Julio Porfirio. (1999) Monografía municipal de Temascalcingo, Instituto Mexiquense de Cultura, Toluca, Estado de México.
López Marín Antonio (2002.) Diccionario mazahua, español segunda edición, Colegio de lenguas y literatura indígenas
Feliz Suarez (2002) Diccionario náhuatl, español segunda edición, Colegio de lenguas y literatura indígenas.

Fotografías
AlejandraGarcía Ruiz; Francisca García Ruiz y Francisca Feliciana García Martínez

Agradecimiento
A nuestra corresponsal Amalia Vargas el envío de esta nota

Por Francisca Feliciana García Martínez
Miembro de la Asociación Mexiquense de Cronistas Municipales. A.C. AMECROM.
Fecha: 2/2/2016

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